Lara Ponsone – La forma que contiene

Un secreto es aquello que se mantiene a resguardado, con reserva, protegido de la mirada inquisitiva del otro. Un secreto puede representar un saber poderoso, un conocimiento vedado intencionalmente, un objeto preciado o precioso que de manera deliberada se pretende no compartir, por los motivos que sea. Muchas veces conservar un secreto representa un acto de amor; los artistas, el ejercicio del oficio suele dar cuenta de esos relatos. En el caso de Lara Ponsone, el secreto habita en la forma, una forma que da refugio, que contiene.

A lo largo de tres décadas de trabajo, Lara ha desarrollado como artista plástica un impactante corpus de obra, no tanto por el volumen de su producción sino por la contundencia de unas imágenes que pasaron paulatinamente de la figuración absoluta, enfrentando al espectador sin permitirle esquivar la mirada de aquello que se manifestaba de manera literal y hasta con una desenmascarada violencia. Sin embargo, el tiempo hizo que series como las Vacas, de sus inicios, Late, Eternidad, Esencia o Nenitas, dieran paso -hasta en los propios títulos- a trabajos portadores de una figuración más estilizada y de fondos semi abstractos e indefinidos, que resguardan un contenido simbólico que invita al espectador a acercarse a indagar en situaciones inciertas y hasta a desafiar su resistencia para digerir algunas imágenes.

Palabra callada, Desvíos y Rouge son claros ejemplos de un discurso que empieza a refugiarse en una enigmática forma que da sentido al todo, aun cuando su organicidad resulte un misterio que se desplaza de obra en obra. Y es justamente en las entrañas de aquella forma que cobra protagonismo en casi todos sus trabajos de las ultimas series, donde Lara Ponsone traslada una pulsión creativa, donde hace pie, entregada a la seguridad del gesto que insiste y se resiste a desaparecer. Cobra entonces nuevas maneras de manifestarse, muta, se vuelve ramas, árboles, naturaleza, se convierte en organismos, en un cuerpo sin caparazón, al
desnudo, en carne viva. La forma se presenta a veces hostil y amenazante, provoca lecturas ambiguas, es sensual y exótica al mismo tiempo que se oculta y se hace críptica. La forma siempre está como una marca inscripta en un rincón invisible del cuerpo de la artista y que sólo aparece cuando ella la dibuja, la esculpe o la pinta.

La obra de Lara lleva años transitando caminos sinuosos; no es esta una situación ajena a muchísimos artistas. Lo que hace a su trabajo original y distinto es la ausencia de especulación conceptual inicial, la falta de premeditación o lectura programada previa a la mano que ejecuta. Y si bien esto no pareciera tampoco ser patrimonio exclusivo de ella, es
singular el hecho del enorme caudal emotivo que contiene cada trabajo. Es muy probable que esa forma, en algún momento, pase a otro estadio. Por ahora, guarda un misterio que intriga al espectador, pero no a ella. Una forma que seguirá desplazándose tanto como necesite para dejar que cada quién interprete a su manera y así perderse en el misterioso secreto que la fundamenta y desde allí, seguir latiendo.
                                         

                                                                    Lic. María Carolina Baulo, Mayo 2024

S/T | Tinta y grafito sobre papel archés 300 grs | 31 x 41 cm | 2022